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Estonia ha pasado en poco más de 25 años de antigua república soviética a ser el segundo país europeo con mejores servicios públicos digitales. En este país báltico es posible realizar por Internet cualquier tramite, desde registrar una empresa a votar en las elecciones. A continuación, vamos a descubrir la revolución digital que ha acometido Estonia para posicionarse en la vanguardia de la tecnología a nivel mundial.

Un país en la nube

Estonia es un país de poco más de 1 millón de habitantes, casi desconocido para muchos. Sin embargo, este año se ha posicionado como el segundo país europeo con mejores servicios públicos digitales, según el ranking DESI de la Comisión Europea, por detrás de Finlandia y dos posiciones por delante de España.

El denominado programa e-Estonia, lleva desde 1997 cumpliendo importantes hitos de digitalización y posicionando el país a la vanguardia mundial. Así, desde 2000, es posible pagar impuestos online y en 2001 se comenzaron a expedir documentos nacionales de identidad electrónicos. Estonia fue también el primer país en la historia de la humanidad en celebrar elecciones online, lo que ocurrió en 2005. En el campo de la salud, Estonia también se adelantó a muchos países, habilitando un historial clínico electrónico compartido desde 2008.

Atracción de negocios e inversiones

Pero las ventajas de tanta digitalización no se limitan a la población. Estonia se ha puesto a la vanguardia también en materia de atracción de empresas e inversiones. El programa de ciudadanía digital (e-Residency) puesto en marcha en 2014, permite a cualquier persona del mundo tramitar un documento de identidad nacional en Estonia y crear una empresa. Una ventaja para muchos empresarios que pueden operar así desde territorio europeo sin necesidad de tener visado europeo o pisar suelo estonio. El éxito del programa es tal que los nuevos residentes digitales superan a los nacimientos. El programa ya ha supuesto unos ingresos para el país de 14,4 millones de euros, según Deloitte.

A la vanguardia de la ciberseguridad

Aunque la digitalización ha traído al país muchos beneficios, también lo ha expuesto a los riesgos cibernéticos debido a una gran dependencia de sus sistemas online. En 2007 un ataque cibernético afectó a las principales webs del país, incluyendo al Gobierno, universidades, bancos y periódicos. Sin embargo, el país no se quedó con lo brazos cruzados. Tras sobrevivir de forma exitosa a los ataques, el Gobierno ideó y puso en marcha un sistema a la vanguardia de copias de seguridad de todos sus sistemas críticos. Así se diseñaron las llamadas “embajadas de datos”, que estarán ubicadas en Luxemburgo. Fruto de esta experiencia es el establecimiento en el país de sede del centro de ciberseguridad de la OTAN y de la Agencia de la Unión Europea para los sistemas informáticos.

Trabajando con Blockchain desde 2008

Blockchain ya está en boca de todos. Sin embargo, Estonia ya estaba trabajando con esta tecnología en 2008, cuando estaba desconocida a los demás. Ya en 2012, Blockchain se usaba en los registros oficiales de los sistemas de salud, judicial, legislativo, de seguridad y comerciales. Y siguiendo su vocación pionera, Estonia planea crear una criptomoneda nacional, el Estcoin. Esta moneda tendría una ventaja adicional frente a la competencia, ya que sería respaldada por el Gobierno estonio. Los beneficios generados a partir de la emisión de la criptomoneda se reinvertirían en la mejora de los servicios digitales del país y en fondos de capital riesgo para apoyar a nuevos negocios digitales.

¿Qué podemos aprender de Estonia?

Estonia nos enseña que también entidades como los gobiernos, que tradicionalmente están relacionados con la burocracia y la falta de innovación, pueden beneficiarse de la transformación digital y ser tan ágiles como startups. Lo importante es creer en el potencial transformador de las tecnologías digitales.

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